Tras la muerte de mis padres mi hermano
lleno de rabia me hizo recoger y empaquetar todas mis cosas de aquella casa en
la que había vivido durante 14 años. Nunca le había visto así, pero conocía el
motivo y yo apoyaba la decisión de que nos fuéramos de allí. Tampoco dejaba
mucho atrás, solo recuerdos. No había tenido amigos nunca, y casi todo el mundo
me miraba como si fuera un bicho raro porque vestía diferente a las demás
chicas, pero eso a mí me daba igual, tenía a mi hermano y con eso me era
suficiente. Cuando acabamos cogimos un vuelo directo desde Nueva York hasta
Londres, y de allí un autobús hasta Wolverhampton. Mis abuelos maternos tenían
una casa allí que pertenecía a mi madre, y tras su muerte a nosotros. Nos
quedamos a vivir allí y rehicimos nuestras vidas.
Al de un par de días de llegar estaba
esperando las cosas de la mudanza cuando un chico de mi edad salió de la casa
de enfrente. Se acercó a mí y me preguntó si era nueva en el barrio. Yo le dije
que sí y comenzamos a hablar. Al acabar la tarde me pidió que nos sacáramos una
foto para el recuerdo de mis primeros días allí. En ese instante empezó una
gran amistad. Cada día Liam venía a mi casa a ayudarnos a colocar nuestras
cosas y a montar muebles. Fue el primer amigo de verdad que tenía. Me contó que
él tampoco tenía muchos amigos debido a que le faltaba un riñón y le veían como
un bicho raro, que yo era la primera persona de su edad con la que se sentía a
gusto de verdad.
Pasó el verano, nosotros volvimos al colegio
y mi hermano encontró trabajo. Estaba en la misma clase que Liam, así que
estábamos todo el tiempo juntos. Como yo no iba muy bien en los estudios me
ayudaba a sacar el curso, con sus explicaciones era todo más fácil, así que iba
aprobando.
Descubrí que Liam adoraba la música y que
cantaba genial, así que yo tocaba la guitarra y él cantaba. Un día en uno de
los ensayos me preguntó el motivo por el que nos habíamos mudado a
Wolverhampton, nunca se lo había contado.
-Mi padre era un drogadicto y un borracho.
Un día mi madre y él volvían de una boda. Mi madre quería conducir ella, porque
mi padre iba muy borracho, pero él le dio una bofetada y se sentó al volante.
En un intento de mi madre por hacer que se pusiera el cinturón se cabreó y dio
un volantazo de broma para asustarla, pero no vio el charco que había en la
calzada, resbalaron con él, el coche dio varias vueltas de campana y cayeron
precipicio abajo provocando la explosión del coche. El conductor de un camión
cisterna que iba detrás de ellos a quinientos metros lo vio todo y llamó a la
policía. Mi hermano sabe que la culpa fue de mi padre, y como la casa en la que
vivíamos era de su familia decidió que nos mudáramos aquí a la casa de los
padres de mi madre –dije derramando lágrimas mientras lo contaba. Él me abrazó
y estuvimos así durante un rato, después seguimos ensayando.
Con el tiempo convencí a Liam de que se
presentara a X Factor, pero Simon Cowell le eliminó en la Casa de los Jueces y
le dijo que volviera en dos años, que para entonces estaría preparado. Seguimos
ensayando y mejorando durante esos dos años. Se volvió a presentar y le
cogieron, pero estuvieron a punto de eliminarlo otra vez si no fuera porque los
jueces le pusieron con Louis, Harry, Niall y Zayn, cuatro chicos de edad
parecida a la de Liam. Así nació One Direction, y el resto ya se sabe.
Fin del Flashback
Seguí pasando
páginas del álbum y mis lágrimas seguían cayendo por mis mejillas. Eran tantos
recuerdos y tan bonitos. Enterré mi cabeza en el cuello de Liam, como siempre
hacía y le abracé con fuerza. “Gracias por todo Lee, te quiero” le susurré al
oído. “A ti pequeña, por hacer de mí quién soy hoy” me dijo él.
Después de
dejar a un lado las lágrimas y guardar los regalos en el coche de mi hermano,
Zayn puso música y comenzó una mini-fiesta, sin bebidas alcohólicas ya que los
chicos tenían que irse al día siguiente y mi hermano y yo no bebíamos por no
seguir el ejemplo de nuestro padre. Había de todo tipo de canciones, pero de
pronto pusieron una lenta y Zayn dijo que cada uno agarrara a una pareja o sino
limpiarían todo el desastre. Fue una escena cómica. Mis dos amigas se pusieron
juntas, aunque Harry se acercó y le pidió caballerosamente a Kristine si le
concedía ese baile, y no tuvo más remedio que aceptar porque Amie ya se había puesto
con Louis para fastidiarla. Kristine no soportaba a Harry, pero no le quedaba
otro remedio si no quería recoger sola. Mi hermano y Alejandro bailaban juntos
haciendo el paripé, mientras que Daniel y Fabián lo hacían con cara de
profesionales e intentaban no reírse. Niall y Zayn lo hacían bajo su bromance
“Ziall”, diciéndose que se querían, fingiendo que se besaban… Y solo quedábamos
Liam y yo. Yo en medio de la pista y él sentado en el sofá. Le hice un gesto
para que se acercara, pero él negó con la cabeza porque no sabía bailar, así
que me acerqué yo a él y le levanté. Coloqué sus manos en mi cintura y yo las
mías en su cuello, y nos balanceamos simplemente de un lado a otro. No era con
nadie tan femenina, salvo con las personas que estaban en aquella sala, pero
con él con quién más. Me había hecho sentir protegida y querida desde el primer
momento en el que le conocí, cosa que nadie había conseguido nunca a parte de
mi hermano. Me sacó de mi ensimismamiento cuando besó mi mejilla. Allí estaba
él con su profunda mirada, tan dispuesto a salvarme de cualquier cosa como el
primer día. Volví a abrazarle, y la canción terminó. Fue la última de la
fiesta, recogimos todo y quedamos en ir a despedir a los chicos al día
siguiente al aeropuerto. Me monté en el coche de mi hermano y nos fuimos a casa
a descansar de un largo, duro pero perfecto día.
-Se nota que te
quiere de forma especial –dijo mi hermano de repente bajando la música.
-¿Quién?
-Venga Dana, no
te hagas la tonta, sabes perfectamente de quien hablo.
-Liam... –dije en
un suspiro.
-Exacto, he
visto como te mira. Te quiere mucho.
-No sé yo Alex…
-Sí que lo
sabes, siempre lo has sabido. ¿Y tú a él?
-¿De verdad
tenemos que mantener esta conversación? –dije evitándole.
-Como quieras,
pero con el tiempo te darás cuenta, solo te digo eso –dijo saliendo del coche.
Ya habíamos llegado a casa.
Cogimos los
regalos y los subimos a casa. Le di un abrazo de buenas noches a mi hermano y
me fui a mi cuarto. Me puse el pijama y programé el despertador para la mañana
siguiente. Me acosté en la cama y no tardé en quedarme dormida viendo con más
detenimiento el álbum de Liam. Aunque no quisiera admitirlo mi hermano tenia razón.
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