viernes, 4 de enero de 2013

"Let me be your HERO" - Capítulo 10.


-Liam, eres la persona a la que más quiero en el mundo y nunca había estado tan segura de algo como en este momento. Sé que sonará un poco cursi viniendo de mí, porque sabes que yo no suelo ser así, pero es que tú me haces ser así, y todas esas mariposas que siento en el estómago cada vez que me besas... Si con alguien quiero compartir este momento tan especial quiero que sea contigo, porque nunca he querido a nadie como a ti.
-No te puedes imaginar cuanto te quiero Dana Goot.
-Y yo a ti Liam Payne.

Tras eso volvimos a fundirnos en un apasionado beso. Liam no paraba de besarme y de susurrarme al oído que me quería, y no conocía esa faceta suya, pero me estaba empezando a gustar. Tiré del cuello de su camisa sin dejar de besarle para que subiéramos las escaleras. Una vez llegamos al cuarto me miró con esos ojos por los que mis piernas flaqueaban, pero esta vez había algo distinto en ellos, estaban más cargados de amor si era posible. Poco a poco fui desatando cada uno de los botones de su camisa, depositando besos por todo su abdomen hasta llegar a su ombligo. Notaba como se endurecían sus abdominales. Estaba sorprendido, él tampoco conocía esa faceta mía. Me levantó con delicadeza y desató la cremallera de mi vestido. Fue dejando un rastro de besos por mi hombro y mi cuello, llegando otra vez a mis labios. Mi vestido calló, y me quedé el ropa interior. Mi acto reflejo fue taparme un poco, pero Liam retiró mis manos con delicadeza. Se desabrochó los pantalones y se los quitó, para que quedáramos en igualdad de condiciones. Estábamos mirándonos el uno al otro, en aquella habitación donde yo pasaba los veranos, ambos medio desnudos y con la luz de la luna reflejándose en nuestros cuerpos.

-¿De verdad estás segura? -dijo Liam aún con tono tímido.

-Totalmente -dije acercándome a él y abrazándole.

Él me agarró de la cintura y yo enredé mis piernas alrededor de su torso. Nos miramos, sonreímos y volvimos a besarnos. Muy despacio fuimos tendiéndonos en la cama. Me deshice con rapidez de los calzoncillos de Liam, pero él mantuvo una breve pelea con el cierre de mi sujetador, a lo que yo reí. Después se deshizo de la única prenda que nos separaba. Me besó como si no hubiera un mañana y nuestras lenguas se enzarzaron en una incesante pelea. Yo iba repartiendo caricias por la espalda de Liam mientras él pasaba sus manos por cada uno de los recovecos de mi piel. Se puso encima de mí y nuestros sexos se rozaron, lo que me provocó un escalofrío. Nuestras bocas se separaron para coger aire, y yo me incliné hacia la mesita de noche para buscar la protección que había dejado allí antes. Lo cogió y se lo puso. Entonces volvió a besarme con dulzura, pero luego fue aumentando de intensidad. Posó sus labios sobre mi oreja y me susurró lo mucho que me quería, a lo que yo respondí buscando sus labios con deseo. Sin dejar de besarnos nos hicimos uno. Al principio salió de mí garganta un pequeño gemido de dolor, Liam me miró preocupado y yo le dije que estaba bien. Empezó a moverse muy despacio y nuestros labios volvieron a chocar, ahogando los gemidos de placer que ambos producíamos. Poco a poco el ritmo fue aumentando y un sin fin de sensaciones que no había sentido nunca afloraron. Cambiamos las posiciones mientras yo no paraba de susurrar su nombre entre besos y jadeos. Nuestras respiraciones iban a mil por hora y estábamos a punto de llegar al éxtasis total y absoluto. De repente nuestros cuerpos sufrieron una fuerte sacudida, que vino con un gemido por parte de ambos. Liam, sudoroso, abrió los ojos y me miró con una ternura indescriptible. Me tendí a su lado en la cama apoyando mi cabeza en su pecho como solía hacer. Volvió a besarme, pero esta vez con más calma. Tiró de la manta para tapar nuestros cuerpos desnudos y tras decirle lo mucho que le quería, caí en un profundo sueño, al que dudo mucho que él tardase en acompañarme.



Martes, 7 de febrero de 2012

Narra Liam

Me desperté con un rayo de sol que entraba por la ventana y daba directamente en mi cara. Me giré y allí estaba la mujer más preciosa que jamás había podido contemplar. Su cuerpo estaba tapado por las mantas, pero aún así seguía siendo perfecta para mí. Todavía no podía creerme lo que había pasado la noche anterior, fue más increíble de lo que había podido imaginar. Llevaba mucho tiempo deseándola de aquella manera, pero no iba a hacer nada hasta que ella no quisiera. Y que ayer me trajera a donde empezó todo, se pusiera un vestido e hiciera la cena lo hacían más especial todavía. Me acerqué a ella, la abracé y empecé a darle pequeños besos. En seguida se volteó hacia mí, todavía con los ojos cerrados y poniendo morritos. Le di un beso, y ella abrió los ojos.

-Buenos días -dijo levantando los brazos para desperezarse. Cuando se dio cuenta de que estaba desnuda volvió a taparse con la sábana.
-¿En serio? -le dije riéndome.
-Ay Liam, déjame -dijo dándome un pequeño golpe.
-¡Eh, no me pegues!
-¿Qué me vas a hacer?
-Comerte.
-¿Sí?
-A besos -dije dándole un beso.
-Si es así me vale.
-Pues ahora no quiero -dije haciéndome el enfadado y metiéndome en el baño.

Cogí una toalla y me duché en cinco minutos, bajé abajo a buscar mi ropa, y al pasar por el cuarto de Dana vi que seguía en la cama. Aproveché la oportunidad y nada más vestirme hice zumo y tostadas para los dos, y se lo subí a la cama. Toqué la puerta para que supiera que llegaba, pero no movió ni un músculo. 

-¿Así que me ignoras eh? Pues me vuelvo a la cocina con el desayuno.
-¡NO! Vuelve por favor...

Volví y me senté junto a ella en la cama. Nos comimos el desayuno y ella se fue a dar una ducha y a vestirse. Sorprendentemente en 20 minutos estaba lista, así que fuimos a ver a mi madre y a mis hermanas como Dana les había prometido.





Quiero darles las gracias a Bea y a Amaia, por su aprobación del capítulo, y a Elena, en cuya historia me he inspirado para hacer este capítulo ( http://uncuentodehadasmoderno1d.blogspot.com.es/ )

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